03
nov

Después de la libertad que Dios le dio al pueblo de Israel y todas las victorias a través de la vida de Josué, el periodo de los Jueces fue un tiempo de profunda decadencia espiritual y política, nada diferente a lo que vivimos hoy en día. Sin embargo, fue un tiempo de varias lecciones espirituales que cada uno de nosotros hoy debemos conocer y guardar en nuestro corazón.

 

La decadencia espiritual sin duda conduce a una decadencia en otros ámbitos de la vida. Una vida de pecado tarde o temprano afectará otras áreas de nuestra vida. Y esto fue lo que sucedió con el pueblo de Dios en el libro de Jueces. El pueblo se mantenía espiritualmente bien por temporadas, buscaban a Dios solamente en necesidad, lo cual no les permitía mantenerse fieles a sus mandatos. Por esto es importante resaltar dos atributos de Dios que fueron expuestos en esta montaña rusa espiritual en la vida del pueblo de Israel que hoy tú puedes estar viviendo:

 

1. Un Dios Santo, que castiga el pecado.
2. Un Dios Misericordioso, que restaura al arrepentido.

 

Considerando esta realidad del pueblo de Israel podemos reflexionar en una gran lección para nuestras vidas. Existe una lucha continua que se desata en nuestros corazones por ser obedientes a Dios o hacer nuestra propia voluntad. La intención de Dios para su pueblo es que le obedezcamos por amor y de corazón. Él no se va a dar por vencido en esta búsqueda incansable por gobernar nuestro corazón. ¿Hasta cuándo vamos a permanecer en nuestro obstinado camino que nos conduce a una vida cristiana de permanente inestabilidad?

 

Es tiempo de ser determinantes con el pecado, recuerda que esto te costará más de lo que pensabas pagar y te llevará más lejos de los que pensabas ir. Que esta verdad nos dé temor de Dios y nos anime a mantenernos obedientes a sus mandamientos. 1 Corintios 10:23

 

Para complementar este blog lee Jueces 1-5.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *